En doce días será mi cumpleaños No. 27 y reconozco que cumplir años ya no me emociona tanto. Por el contrario, estoy muy abrumada.
Desde que tenía 15 juré que al cumplir 18 no sólo obtendría mi IFE, sino que también me ganaría la lotería. Sí obtuve mi IFE, nunca compré un boleto, nunca sabré si me hubiera ganado la lotería. A los 17 hice en la preparatoria un plan de vida en dónde a los 27 me veía con mi primer hijo en brazos felizmente casada compartiendo el momento con mi joven esposo en nuestro hermoso lecho de amor.
Después al cumplir 20 me juré que al cumplir 22 yo tendría un trabajo de medio tiempo lo que me permitiría seguir estudiando la universidad y me llevaría a ser una mujer económicamente independiente con un sueldo fijo, talentosas prestaciones como seguro médico y muchos puntos a favor en esos créditos del infonavit porque a los 25 ya titulada, me mudaría a mi pequeña casita en donde tendría un perro, una camioneta amarilla con la cual los fines de semana pasearía con mi hermosa mascota y con ese guapo novio que en los planes de los 17's me acompañaría por el resto de mi vida. A los 22 no tenía un empleo por lo que a los 25 no me mudé a mi casita ni viajé por México enseñándole a ningún perro lo rico que el país es y tampoco tenía un novio por lo que hoy, no estoy casada viviendo aquél romance que había planeado ayeres atrás.
Cuando cumplí 24 me prometí que bajaría de peso. A los 25 después de ver mis sueños y promesas rotas, decidí darme una nueva oportunidad y emprendí lo que es hasta hoy el viaje de mi vida. Era la manera que en ese momento creí ideal para obtener dinero, hacerme de nuevos hábitos alimenticios lo que me llevaría a bajar el peso que a los 24 no. Quizá en el durante conocería al padre de mis hijos cosa que tampoco sucedió; fui, subí, bajé, hice, deshice, regresé y mis sueños prometidos seguían quebrados. Por lo que decidí volver a la universidad a terminar aquello que muchos años atrás había comenzado.
En doce días cumpliré 27. Al parecer éste año sí me titulo. Hoy no quiero esposo, ni hijos, ni perro. No quiero millones de pesos para correr por el mundo, tampoco me hace falta un vehículo para atravesarlo. Mi apariencia ya no me preocupa y el título no me detiene. El pasado ya pasó y muchas otras cosas me dejó pero entonces, saber qué es lo que me abruma me abruma.
Me abruma ver que las pasiones que me movían antes ya no son las que me mueven ahora y que para colmo ni siquiera sé qué me mueve ahora como por ejemplo que mis cumpleaños ya no me emocionan más.
¿Feliz cumpleaños?...
No lo sé, sólo sé que no quiero que pasen estos doce días que le sumarán un año más a mi vida.